Las Quintanillas, 21 de Mayo de 2015
Quiero agradecer al Ayuntamiento la cesión de este espacio para este acto y a todos los asistentes por acudir a ésta cita.
Comenzaré haciendo un poco de maestro, pues hay unas matizaciones que quiero que consten sobre un par de términos.
Y para ello os leo textualemente:
El bien común, entendido “común”, como susceptible de ser gozado por todos y cada uno, de los miembros del cuerpo social, sin privilegios de clase, como idea, fue ya sustentada por Platón como objetivo del gobernante, ese ser sabio, guardián del estado, capaz de distribuir equitativamente lo que a cada uno le corresponde, como individuo, que desarrolla su vida dentro de la polis, a la que está intrínsecamente unido, tendiendo al bien de todos, que es mucho más que la suma de los bienes personales.
Un articulo publicado en una web cristiana: www.feadulta.com, por Jose Arregui. Franciscano. Teólogo. Lo que no puede haber es una política verdadera sin espiritualidad. Claro que lo mismo vale a la inversa: no puede haber una verdadera espiritualidad que, de una u otra manera, no se traduzca en praxis política, con la ambigüedad y riesgos que le son inherentes. La “espiritualidad pura” no existe. (…) No puede haber una espiritualidad apolítica. (…) Así es, pero aquí insistiré en el otro polo, inseparable e imprescindible: una política sin espiritualidad carece de alma y lleva a la muerte. Lo sabemos, mejor, lo padecemos de sobra. Abre los ojos y mira. “espiritualidad pura” no existe. (…) No puede haber una espiritualidad apolítica. Sería una ilusión alienante.
Tenemos la inmensa fortuna de vivir en un momento histórico, al que ya nos estamos acostumbrando:
La tolerancia se ha instalado en nuestra sociedad como una herramienta de la democracia. Otra cosa es que cuando nos toca, en algunos momentos, nos olvidemos de ella.
Bajemos a nuestro mundo real:
Aquí, donde vivimos:
- ¿Quiénes somos?
- ¿Cuántos somos?
- ¿Qué somos?
Estas preguntas tienen una respuesta, para mi, espero que para vosotros, obvia:
Somos un pequeño grupo de personas.
Que comparte un pequeño espacio.
Con recursos limitados, muy limitados.
De edad avanzada.
Que convive estrechamente.
Podemos dar la espalda a esta realidad, pero ello no hará que deje de existir y de influirnos.
Entramos ahora en la realidad de nuestro entorno:
Nuestra realidad es que nuestros pueblos están desapareciendo. Y no es un mensaje alarmista, todos lo sabemos. Todos podemos pararnos a pensarlo alguna vez.
Nuestra realidad también es que convivimos de una forma muy estrecha, es mas: nos vemos obligados a convivir de una forma muy estrecha aunque no queramos.
Estas dos realidades son básicas y en ellas fundamento todo este texto y toda la idea que me lleva a haber acogido este proyecto de Ángel y mucho antes haber simpatizado con el PSOE, concretamente con el ideal cristiano que muchos simpatizantes y afiliados a PSOE comparten.
El CONSENSO, la PARTICIPACIÓN ACTIVA, el DIÁLOGO y todas las formas positivas de expresión humana que carácterizan a la política como forma de moral, son necesarias, muy necesarias, imprescindibles para nosotros aquí y ahora.
El trabajo enfocado al BIEN COMÚN, no es patrimonio del voluntariado, del político o de las ONG; es exclusividad de cada uno y se fundamenta en la tolerancia, la comprensión, la empatía al fin.
Este trabajo es el que querría hacer, es el que tantas veces se ha intentado y tantas veces la ambición mediocre, el totalitarismo individualizado y pueril y el miedo infundado del pueblo ha terminado
arruinando.
Ahora tenemos momento para pensar en que lo que hacemos lo hicieron otros, lo que pensamos ahorrará pensamientos a otros, lo que construimos servirá de refugio a los demás.
Esos otros, de unos y de todos serán nuestros hij@s, serán nuestros nietos, serán como dijo Aquel, nuestros HERMANOS y ahora son nuestras familias, nuestros vecinos, nuestros amigos.
Este trabajo, concienzudamente planeado, consensuado y acordado por todos los interesados, distribuido en su desarrollo y fin entre todos según su capacidad; basándonos en esos principios de empatía y tolerancia dará lugar al progreso de nuestros pueblos.
Vivimos, como decía en un momento histórico para nosotros, un momento que no se repetirá y que en nuestros pueblos debe aprovecharse.
Porque nos jugamos la continuidad.
Porque nos jugamos la existencia.
Porque nos jugamos hasta el recuerdo.
Sabéis que nuestro Municipio acoge a un grupo de folclore: un importante interés de ese grupo es el recoger la historia, recoger la tradición.
Ahora nosotros. Unos del todo y otros casi, somos esos portadores de la tradición: ya somos mayores, mayoritariamente mayores, si se me permite la expresión.
Contestadme:
¿Qué ocurrirá cuando muramos?.
¿Quién quedará aquí, guardando la memoria de lo que fue?
¿Estamos dispuestos a que nuestros nietos recuerden de nosotros
lo mismo o menos que lo que recordamos nosotros de nuestros abuelos?
AHORA debemos esforzarnos por impulsar nuestros núcleos de población.
Ayudar a los que estamos, apoyar a los que se quieren quedar, animar a quedarse ofreciendo expectativas a los que se quieren marchar, atraer a quien quiera disfruta de todo esto.
Y para ello deberemos crear un ambiente propicio y ofrecer lo que pueda ser beneficioso y acicate para ese fin:
Un ambiente adecuado.
Un lugar donde vivir.
Una posibilidad de trasporte.
Una posibilidad de trabajo.
Un futuro al que mirar y acoger con seguridad e ilusión.
Y por encima de todo, nuestra buena voluntad y amistad.
Todos estos objetivos, todos los objetivos que puedan suponer progreso y estabilidad, crecimiento y sostenibilidad, entretenimiento y cultura, modernidad y tradición, son bienvenidos para mi, y podemos aprender a acogerlos y hacerlos nuestros con ilusión y firmeza, para llevarlos adelante.
Y ahora hablemos del consenso, hablemos de la cooperación:
La vida se puede llenar de ilusión, creatividad, proyectos, amigos, familia y todas esas cosas que de verdad nos hacen felices y nos integran plenamente con nuestros compañeros de viaje.
Yo he conocido muchos proyectos que de puro maravillosos parecían un sueño y que contaban con apoyo institucional y de las personas implicadas. Algunos se completaron. Pero otros se han malogrado por que una sola persona ha actuado movida por un interés egoísta y personal, sin contar con el beneficio de la totalidad y si solo con el propio.
¿Vamos a dejar que esto pase aquí?
¿Vamos a dejar que, en un futuro, quien quiera tome una rienda que no
corresponde solo a uno y la maneje a su antojo?
Nos estamos jugando no sólo nuestro futuro, sino el futuro de nuestra TIERRA, de nuestros pueblos.
Nuestros proyectos, que constan en el programa que hace unos días entregamos a quien se acercó y que se repartieron por los buzones, son eso, PROYECTOS. Es evidente que todos tienen una intención común, que es reavivar nuestros pueblos, conseguir el acceso a más medios materiales y humanos, favorecer la implantación de nueva población, buscar recursos laborales para los habitantes, mejorar las comunicaciones (que no sólo físicas) con nuestro exterior y entre nosotros, fomentar la cultura y la integración social, mejorar la calidad de vida de toda la población anciana que merece nuestro respeto, admiración y atención, favorecer al desfavorecido y animar al que ahora
dispone de todo a que colabore para facilitar la labor a otros y a los suyos ahora y también en un futuro, ayudar y apoyar.
Son todo planes, son todo ilusiones, pero al final para nosotros son necesidades, sin las que comprendemos que es difícil que esto que conocemos persista.
No queremos hacer nada sin vuestra aprobación, no queremos hacer nada sin el consenso mutuo, a pesar de las desilusiones que hemos tenido y que seguramente conoceréis. Para ello y desde un principio hemos acordado formar grupos de trabajo, que se reunirán habitualmente y repartirán tareas para facilitar, para mejorar, para integrar.
Os animo a que participéis en ellos, os acerquéis al Concejal, al Alcalde, le deis ideas, le asaltéis para pedirle necesidades.
Esto es un proyecto. Un proyecto que puede ser muy bonito y muy rentable.
Dejémonos de rencores, dejémonos de envidias, dejémonos de protagonismos. Ya sabéis: lo que hace una mano no lo tiene que saber la otra y ¡qué cierto es!.
Y una última cosa, este proyecto no depende de que nos votéis.
Depende solamente de que a los que les toque sepan – y a los demás, sepamos también, colaborar y aunar esfuerzos en un objetivo común. Y eso lo tenemos que exigir los votantes, porque para eso el gobierno es de todos, el gobierno es democracia, gracias a Dios, en esta España nuestra.
Muchas, muchas gracias por vuestra atención.






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